Miércoles, 16 de Diciembre de 2009
Mineros de Guayana volvió a quedar en deuda, con un séptimo lugar que dista mucho de las pretensiones de un equipo con una nómina alta. Su mala cosecha en calidad de visitante, donde no pudo ganar, le pasó factura a los negriazules, que deben mejorar en el Clausura si pretenden volver a una copa internacional. Una pretemporada invictos, en la que ganaron en Caracas y Maturín, ilusionó a más de uno. Pero el transcurrir del torneo devolvió a más de uno del sueño. Mineros de Guayana volvió a quedar en deuda con un Apertura en el que sólo consiguió solidez como local.
Los negriazules sumaron su sexto torneo corto –algo así como tres temporadas- sin figurar en los primeros lugares, relegados a puestos medianos, que no se corresponden para nada con la inversión que se ha realizado en fichajes (hay que ver la calidad) y otros rubros.
Un séptimo lugar que por ahora no es garantía de absolutamente nada. Se podría decir que Mineros lo único que aseguró de momento, es no tener problemas con el descenso, luego de las penosas actuaciones de Llaneros y Carabobo, candidatos directos a perder la categoría, tras finalizar en los dos últimos lugares.
Pero una vez más Mineros quedó en deuda. Con una nómina que está entre las más caras del país, los negriazules no hicieron si no dar tumbos, cerrando además con el registro negativo de no haber ganado un solo encuentro como visitantes.
De los 18 equipos que tomaron parte de este Apertura, para que tengan una idea, sólo cinco cerraron sin victorias fuera de casa. Aragua, Centro Italo, Carabobo, Llaneros y Mineros.
Arranque que pasó factura
Para mucho, el arranque de Mineros fue sorpresivo y determinó la suerte del equipo en el resto del torneo. Tras una pretemporada casi perfecta, en la que se marcaron muchos goles, el equipo cayó en un letargo del que tardó en levantarse.
El equipo de José Hernández apenas rescató cuatro de los primeros quince puntos en disputa, al acumular tres derrotas, un empate y una victoria en los cinco encuentros de arranque en el torneo.
Esa brecha, lógicamente los sacó de toda lucha de entrada. Y más, cuando los puntos siempre llegaron en el Cachamay, pues fuera de él, uno que otro empate y derrota tras derrota.
Producción tardía
La sequía goleadora de las primeras fechas, también pesó en contra del rendimiento de los negriazules. Si bien entre Juan García (7) y José Díaz (6) sumaron 13 goles, su cuenta comenzó algo tarde.
Los delanteros se fueron en blanco en las jornadas uno, dos, tres y cuatro, vacunando en la quinta frente al Centro Italo, en el que de paso fue un empate como visitante.
Mucho tuvo que ver la presencia en las formaciones titulares de las primeras fechas del argentino Sebastián Domínguez, quien llegó como una carta de gol, acabando de salvar al Carabobo del descenso, pero que se quedó corto en una cancha donde hay que correr más que en Valencia.
El mejor local
Lo más positivo para Mineros en todo el torneo, fue sin duda su andar como local. Si bien Táchira y Trujillanos cerraron invictos con siete triunfos y dos empates, jugaron uno más que los guayaneses, que también alcanzaron siete triunfos y una derrota.
El porcentaje de efectividad de los mineristas fue el más alto del torneo, cuando se habla de jugar en casa. Marcaron dieciséis goles y recibieron sólo seis, buenas cifras para al menos devolver la prestancia como dueño de casa que llegó a tener en el pasado.
La única derrota llegó de la mano del Caracas F.C., que aprovechó el mal arranque para llevarse un triunfo 0-1 con un gol de Jaime Bustamante.
Sergio Ruiz Torres / Nueva Prensa de Guayana
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